25 años de la Piscina Cubierta Municipal

25 años de la Piscina Cubierta Municipal

El viernes 5 de marzo de 1993 se inauguraba la piscina cubierta municipal de la Ciudad Deportiva San Fernando.
La apertura de la piscina puede decirse que tuvo más eco, inicialmente, fuera que en Petrer. El Club Natación Sax -que venía entrenando desde tiempo atrás en la Ciudad Deportiva del Centro Excursionista Eldense- y otros con menor antiguedad de Monóvar y Monforte, desarrollaron aquí su actividad durante algún tiempo.

Para comenzar su andadura, la piscina se abría al público por la mañana los martes, jueves y fin de semana, en horario reducido, y tarde-noche, de lunes a sábado. Conforme fue aumentando la demanda se amplió el horario, hasta llegar al actual, con apertura a la 7 de la mañana y cierre a las 10 u 11 de la noche, según días. La floja demanda inicial suscitó varias iniciativas desde la concejalía de Deportes para promocionarla. Una de ellas fue ofertar a los colegios locales la posibilidad de llevar sus alumnos a la piscina, confeccionando un calendario al efecto.

 La propuesta se rechazó por los directores de los centros, de forma unánime, no estando dispuestos a sacar los niños a la calle en horario lectivo. Muy poco después fueron los propios centros quienes solicitaron usar la piscina, al disponer de maestros especializados en educación física. También hubo reuniones con los directivos del Hogar del Pensionista, dando buenos resultados y creándose las clases de natación para la Tercera Edad. Las asociaciones que se dedican al cuidado de personas con enfermedades físicas y psíquicas también encontraron aquí un espacio de esparcimiento. D

e cara al inicio de la segunda temporada y primera completa, ya comenzaron a cumplirse los objetivos. Las plazas para niños y adultos en los cursos se agotaron de inmediato, con muchos eldenses. El número de abonos registró un incremento impensable, siendo muy elevada la afluencia de bañistas de otras poblaciones. Hubo años que se expidieron más de 100 abonos para personas de Novelda. No había otra piscina cubierta pública en toda la comarca. Ante tal demanda hubo que proteger los derechos de los residentes empadronados en Petrer, dándoles prioridad a la hora de formalizar las inscripciones de los cursillos. El descenso de usuarios registrado al abrir las piscinas de Novelda, de gestión privada, y la Municipal de Elda, se equilibró con una mayor afluencia de usuarios locales.


Objetivo cumplido Veinticinco años han transcurrido desde aquella fecha y los objetivos por los cuales se transformó la piscina de verano de la Ciudad Deportiva, se han cumplido. Al menos así lo estiman algunos de los responsables que a lo alrgo de este tiempo ha tenido la instalación.

A pesar de las muchas dificultades que desde su origen viene sufriendo y los problemas ocasionados a sus usuarios. El servicio público prestado ha demostrado su gran rentabilidad social, más que económica, pues abrir cada mañana la piscina conlleva un costo monetario muy elevado para el municipio, sufragado sólo en un tanto por ciento por los ingresos en concepto de cuotas, abonos o entradas sueltas. No obstante, el beneficio lúdico, deportivo y social que se obtiene en este tipo de instalaciones prima sobre el déficit monetario que pueda ocasionar.

Llueva, nieve, haya ventisca o la temperatura raye sobre los cero grados centígrados, realizar actividad en la piscina cubierta es algo muy satisfactorio, relajante y beneficioso para las personas. Centenares de vecinos que no pudieron aprender a nadar en su juventud, por carencia de instalaciones adecuadas y muchas horas de trabajo en las fábricas, lo han podido hacer desde marzo de 1993. Gracias a ello, quienes por la edad, lesión u accidente, han sufrido problemas en sus articulaciones, pueden ahora soslayarlos, en parte o en todo, con la práctica de la natación. Hasta los bebés antes de comenzar a caminar hacen sus pinitos en el agua.

Cierto es que a lo largo de los 25 años las quejas de los usuarios se han ido sucediendo de forma periódica, así como sus denuncias, en ocasiones mediante pliegos de firmas o en los medios de comunicación: “Que si el agua del vaso grande está muy fría”, “Que no hay agua caliente en las duchas”. Ante tales demandas, desde la concejalía de Deportes siempre se ha respondido que la temperatura del agua del vaso grande nunca ha estado por debajo de los grados que marca la normativa vigente, salvo avería reparada con prontitud.

Y en el caso de las duchas, son frecuentes las averías en el sistema, dado su uso constante. Y también es frecuente -demasiado frecuente- el despilfarro de los propios usuarios -no sólo niños- muchos de los cuales le dan al grifo y no lo cierran hasta que acaban de enjabonarse y enjuagarse. El instalar pulsadores de cierre automático mejoró algo la situación, pero siempre hay usuarios que suelen tenerlo pulsado desde que empiezan hasta que acaban. Con esta práctica no sólo se desperdicia a diario un montón de metros cúbicos de agua, pues se consume mucho más combustible de calefacción, al tiempo que usuarios que vienen después la encuentran fría, hasta que el acumulador (depósito) se repone, si es que se le da tiempo.

Con quejas o protestas, durante estos 25 años la Piscina Cubierta de Petrer apenas ha estado cerrada al público, por problemas de funcionamiento. A lo máximo que se llegó fueron 10 días entre enero y febrero de 1998, debido a un imponderable: la rotura de uno de los depósitos depuradores que dejó la piscina casi vacía. Hubo que llenarla y volver a calentar el agua, una vez reparadas las moto bombas inundadas y el depósito depurador. Con todo 10 días fue un tiempo récord. Mérito que hay que conceder a la empresa encargada del mantenimiento.

La concejalía de Deportes siempre ha considerado de importancia vital esta instalación para la población en general, más allá del aspecto competitivo que suele primar en el deporte. De ahí que las reparaciones necesarias, que no han interrumpido el funcionamiento normal del servicio, se hayan realizado de inmediato. Raro ha sido el verano, desde 1993, donde no se ha acometido alguna reforma o mejora importante. Destacable es la construcción del vaso pequeño, llevada a cabo en el verano de 1997.

Era evidente que el vaso grande resultaba insuficiente para dar cabida a las clases de natación de bebés, personas mayores y dependientes de cualquier edad, usuarios de por libre y entrenamientos del club de natación, creado a poco de abrir la piscina. El hueco vacío que quedaba en el fondo colindante con el Carrer Mestre Serrano, permitía habilitar ese vaso, que se hacía imprescindible ante el aumento constante de la demanda. Y construirla pronto se constató que fue un gran acierto.

Sobre todo para las clases con bebés, personas dependientes y quienes por sus patologías precisan que el agua esté más caliente que en la polivalente. Problemas desde su apertura Los problemas derivados de las carencias de la construcción, comenzaron desde el mismo momento de su inauguración. Defectos que se han ido subsanando poco a poco, al tiempo que iban apareciendo otros, bien por el erróneo planteamiento de origen, o por el propio uso y desgaste de la instalación.

Culpa de las mejoras que se han tenido que acometer cada verano radican en haberse aprovechado lo que fueron las piscinas de la Ciudad Deportiva y disponer de un presupuesto escaso en exceso. Hecho este muy habitual en cada obra deportiva municipal. Ahí sigue la deficiente iluminación eléctrica del Estadio El Barxell, 26 años después de su construcción. Quizá hubiera resultado más rentable a las arcas municipales haber construido una piscina partiendo desde cero, de planta, que parcheando lo que había.

Sus carencias comenzaron a evidenciarse el mismo día de su apertura. Aquel 1 de marzo de hace 25 años fue uno de los días más fríos de todo el invierno. Las rejillas de la claraboya del pasillo y de las duchas donde es obligado remojarse antes de acceder al vaso no estaban tapadas. Es decir, en lugar de calefacción había corriente de aire de la calle bien fresco. Asimismo, la zona de guardarropía estaba desprotegida y al conectar directamente con el pasillo de acceso y las duchas de entrada al vaso, aquello era una nevera en vez de una estancia apropiada.

Este problema, serio, hubo que solucionarlo en menos de una semana. Poco a poco se hicieron notar otros defectos, como el de la colocación de piso de terrazo en vestuarios y pasillos, siendo deslizante en grado sumo, lo que provocó numerosas caídas y alguna lesión de gravedad, con demanda judicial contra el Ayuntamiento.

Otros defectos, muchos de ellos de origen, se han ido subsanando hasta el punto de que la piscina actual no tiene nada que ver con la de 1993. Si acaso su aspecto exterior y las gradas. El que cada día la utilicen más de 400 personas es la mejor celebración. Felicitarnos por el disfrute de esta instalación durante estos últimos 25 años. Con sus defectos y virtudes.
Elías Bernabé

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