Iván Ramón Martínez, un musicazo

El domingo, 25 de febrero, en La 2 de Televisión Española se pudo ver la final del concurso de músicos jóvenes Clásicos y reverentes. El programa, como todos los anteriores, está colgado en la página web de la propia TVE.

Ha sido este un concurso donde todos sus participantes tienen que disponer de una preparación académica extraordinaria, con muchas horas de estudio y práctica, mucha inversión económica y ser seleccionados previamente.

Sin embargo, en los tiempos que corren disponer de estos méritos no vende, y apenas se publicita. Es mucho más fácil lograr la gloria en concursos y festivales banales, de fácil acceso y gran difusión mediática, donde más que la preparación lo que cuenta es tener una cara bonita. Un músico joven de Petrer, Iván Ramón Martínez, que se inició a los seis años en la academia de la Sociedad Musical Virgen del Remedio, estuvo presente en la final de Clásicos y reverentes.

Para ello, había pasado con buena nota, buenísima, su preselección y posterior participación en las eliminatorias anteriores. El premio al que aspiraban todos los concursantes era participar en un concierto, con la Orquesta Sinfónica de Radiotelevisión Española.

De los siete finalistas, el jurado concedió ese premio a tres de ellos, entre los que no estuvo Iván Ramón. Con todo, el simple -aunque de simple no tiene nada- hecho de haber sido seleccionado para participar en el concurso, adquiere un mérito que dificilmente saben apreciar quienes no conocen desde dentro lo que es la formación de un músico.

Mérito acrecentado por haber llegado, además, a la sesión final. Ser músico, más bien un musicazo en una palabra, es lo que Iván Ramón, y otros muchos jóvenes de aquí de Petrer nos vienen demostrando día a día, con su esfuerzo, su trabajo abnegado, su dedicación, y su entusiasmo por un arte tan bello. No es fácil llegar donde ha llegado Iván Ramón.

Para ello habrá necesitado muchísimas horas de estudio, en su casa y en el conservatorio. Habrá asistido a un sinfín de clases particulares y cursos, cuyo coste económico suele ser elevado, además de los desplazamientos, muchas veces a lugares bastante alejados de casa. Y los que le quedarán por delante. Seguramente dispone de varios clarinetes -cuyo precio de cada uno de ellos se cuenta por miles de euros- pues conforme se sube el nivel, mayor es la exigencia de disponer del instrumento más idóneo.

Y con toda seguridad el camino que le falta por recorrer es largo, aún cuando ya forme parte del profesorado de la Sociedad Musical Virgen del Remedio. Su propia madre lo dijo en televisión “Está desde los seis o siete años con la música, pero esta carrera es interminable”. Y tiene toda la razón. El no haber sido seleccionado para tocar con la orquesta de RTVE no debe mermar las ilusiones de este petrerense. Su sola presencia en la final ya es de por sí un éxito muy importante, que debemos valorar.

De hecho los componentes del jurado así lo hicieron, pero no podían seleccionar a todos los finalistas y cuatro de los siete quedaron fuera. Con todo, a mí, particularmente, el jurado me pareció exigente en exceso. Quizá no valoraron todo lo que supone para un joven estudiante de música, y su familia, el haber podido llegar hasta allí. Hay que tener muy en cuenta que para concursar y subir al plató de televisión, se ha precisado dejar atrás muchos años de “carrera interminable” y allí tan sólo se disponía de dos minutos para demostrar sus cualidades.

Era más cuestión de suerte que de otra cosa. Al margen del aspecto musical, Iván Ramón hizo patria chica. En el breve reportaje previo a su actuación, filmado por TVE en Petrer, se le puede ver junto a familiares, compañeros y alumnos de su banda, en la explanada de nuestro Castillo, ante la fachada de la propia Sociedad Virgen del Remedio, con Paqui y Paco los de La bodegueta, en cuyo interior se tomaron unos vinos, y en el restaurante de su familia, la Belle Epoque, donde se preparó una suculenta paella de verduras.

Desconozco si por su presencia en este concurso de TVE será recibido en nuestro Ayuntamiento con los honores que se les brinda a quienes obtienen logros deportivos, aunque estos sean en modalidades muy minoritarias. Creo, sinceramente, que bien lo merece, pues no son una minoría, ni muchísimo menos, quienes se inician en el arte musical en las escuelas de la sociedades locales y los conservatorios. Lo cual da mayor mérito, lo reitero, al logro de Iván Ramón.

    
Honor a Pepe Payá
Y aunque ha transcurrido ya más de un mes, dejo constancia de la distinción recibida por el guitarrista local Pepe Payá, en la Segunda Edición de los Premios Radio Elda, cuya gala de entrega se llevó a cabo el viernes 26 de enero último, en un Teatro Castelar abarrotado.

El jurado calificador de estos premios a la Cultura, Medicina, Solidaridad, Empresa, Industria, Innovación, Música, Deporte, Efemérides, Medio ambiente y Gastronomía, decidió conceder el de Cultura a Pepe Payá, por su labor en pro de la guitarra y del Festival y Certamen Villa de Petrer.

Premio más que merecido y que, con toda seguridad, le habrá incentivado para seguir en su lucha incansable por mejorar, más si cabe, el programa que cada año elabora con su equipo de colaboradores.   

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