Miguel Ángel Nájera

Fue orgullo lo que transformó ángeles en demonios;
es humildad lo que convierte hombres en ángeles.

Con esta cita de San Agustín, quiero mostrar mi pequeño homenaje a una persona que tuve de colaborador en las San Silvestres y en las clausuras del deporte escolar, colaboración que iba mucho más allá del simple hecho de realizar una presentación, iba más allá porque al finalizar la San Silvestre o la clausura de los JJDD, siempre me exponía su sincera opinión, con la serenidad y sencillez que le caracterizaba, sobre los fallos a corregir en próximas ediciones y al mismo tiempo ensalzaba lo positivo de la actividad clausurada.

Esa humildad, no exenta de sentido común era la que a unos nos hacia reflexionar, cuando opinaba sobre no dejarse llevar por el supuesto éxito de batir un record de inscripciones, dado que eso es como el Bosque que no deja ver los arboles, de una deficiencias de estrechez de espacio y de un circuito ilógico que Miguel Ángel y yo comentábamos cuando hablábamos de infraestructuras y de organización deportiva. Su coherencia le llevó a renunciar a la actividad política, dando un ejemplo más de humildad.

Humildad y coherencia, virtudes que echo en falta cada vez más en cargos públicos, cuando acceden al cargo y que Miguel Ángel fue un ejemplo a seguir en sentido positivo. Su familia, dentro del dolor de la pérdida de un ser querido, debe estar orgullosa de haber sido parte de el.

0 COMENTARIOS

Escribe un comentario

    Tu email no será publicado. Campos requeridos marcados con *

    Cancel reply

0 comentarios