Deseos, Dudas, Indecisiones y Titubeos en la senda hacia el 18

Preparemos la carta de nuestros nuevos propósitos. Pospongamos los arranques y los arrebatos. Un venturoso año se acerca y, como de costumbre, nos coge desprevenidos: No porque no sepamos que ello va a suceder, sino porque tenemos tal mochila cargada de deseos no atendidos en este año que termina, que, seguramente, estaremos anhelando que llegue el día 1 para acometerlos todos de golpe. Vana perspectiva: Nada cambiará.

Las rutinas del día a día soterrarán las inconsistentes vanidades, las espúrias esperanzas y las promesas renovadas de lo que nunca seremos. Hasta llegaremos a engañarnos nosotros mismos y agotaremos el cupo de culpabilidades externas que nos impiden alcanzar las ensoñaciones imposibles. Pero antes de ello, el día 31 asomarán del nido, con total convencimiento, las ficciones con las que soñaremos y las apariencias juramentadas que haremos a los cercanos.

Ya se sabe: “A partir del mismo día 1 voy a…” Mientras tanto la vida continua, afortunadamente. ¿Lo he dicho bien? ¿Afortunadamente? ¿Para quién? Un primer gran deseo: Trabajo honorable para todos. Que, al menos, cada familia tenga un miembro trabajando, pero con horario y salario que dignifique al trabajador. Segundo: Educación sujeta a los desarrollos personales de niños, jóvenes y adultos. ¡¡Fariseos fuera!! Tercero: Sanidad preventiva antes que sanidad paliativa.

Con controles educacionales e impedimentos punitivos para transgresores. Cuarto: Cultura sin espectáculo. Cultura de la creatividad y de la representación compartida. Quinto: Atención social cercana, cálida y respetuosa. Implicación pública e implicación familiar. Evaluable.

Con retornos cuando los haya. Sexto: Urbanismo vecinal: Vías transitables, peatonales, integradas, limpias, iluminadas, habitables. Séptimo: Ecología urbana, próxima, identificable, no testimonial sino continua, la del aire limpio, en comunión con nuestra periferia cercana. Con limitación de velocidad. Impulsora del olvidado: “Petrer, municipio que respeta a los animales”. Octavo: Centros Educativos abiertos los fines de semana, participativos, co-gestionados, con responsabilidades compartidas. (Un gasto para Hacienda, una Inversión para las familias).

Noveno: Medios de Comunicación no mediatizados por el gobernante de turno, ni limitados porque supongan un gasto añadido. Informadores, educadores, culturizadores. (En una próxima ocasión revelaré “secretos” de las “neutralizaciones” que soportan). Décimo: Iniciaba este escrito con el deseo del trabajo honorable. Opino que hay concejales que no están implicados en la gobernanza del Ayuntamiento. Quien no quiera trabajar y asumir responsabilidades debe dejar el cargo. Les pagamos entre todos.

Los Partidos deben exigir a los representantes mayor y mejor implicación. ¡Con resultados evaluables! La alcaldesa tiene que remodelar el reparto de cargas del Equipo de Gobierno. Hay concejales que se están quemando en la gestión por exceso de responsabilidades. Otros, dentro y fuera, se dedican a la mística contemplativa. De estos titubeos, nace una gran injusticia y una considerable afrenta ante quienes, particularmente, no disponen de ingresos y aún encima aportan vía impuestos. Los mil deseos, dudas, indecisiones y titubeos que faltan, debemos aportarlos entre todos y todas. Debería ser una obligación democrática. Iniciemos los cauces para que así sea.

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