Noviembre, buen mes para plantar ajos

Noviembre, buen mes para plantar ajos

El ajo es un bulbo muy apreciado en la gastronomía tradicional y muy valorado por sus beneficios y propiedades medicinales. No se necesita mucho espacio para cultivarlo, se puede plantar incluso en macetas.

El ajo necesita un suelo fértil por lo que si la tierra es ligera se recomienda agregar una capa de estiércol o un buen composta. Además, antes de empezar con la plantación, hay que preparar el suelo no solo abonándolo sino también removiendo y aireando la tierra.

Tampoco hay que olvidar que el lugar donde se vayan a plantar las semillas debe ser soleado ya que este bulbo requiere varias horas de sol al día para germinar y crecer saludable. Unos días antes de iniciar la siembra se deben de separar los dientes de la cabeza de ajo pero sin quitarle la piel seca que los envuelve y de esta manera evitaremos que se deshidraten y pierdan su poder germinativo. Con la ayuda de una pequeña azada hacemos surcos con una separación entre ellos de unos 40 cm, mientras que los dientes de ajo se deben de introducir, siempre con el borde de punta hacia arriba, en pequeños hoyos de 2.5 cm de profundidad y con una separación entre diente y diente de 15 cm.

Tras la siembra se debe de llevar a cabo el primer riego, cuidando que el agua drene y que no se formen charcos, mientras que el segundo riego se debe de realizar a los 10-15 días. A partir de ahí, es aconsejable regar con una frecuencia que permita que el suelo siempre esté húmedo. No hay que olvidar que hay que tener cuidado con la carencia de humedad puesto que en ese caso los ajos crecerán muy pequeños pero también del exceso de agua ya que puede favorecer la aparición de enfermedades. Los ajos comenzarán a cosecharse, más o menos a los 3 meses y medio desde su siembra, cuando la planta esté un poco marchita y amarillenta. Es conveniente suspender el riego antes de empezar a recoger los ajos para que cueste menos sacarlos de la tierra, aunque se puede realizar con la ayuda de una pequeña pala que afloje el suelo.

Pero hay que hacerlo con mucho cuidado para no dañar los ajos. También hay que tener presente que una vez se han recolectado deben dejarse secar al sol durante unos días para luego trenzarlos. Para preservar los ajos debemos colgar la trenza en un lugar seco y aireado.

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