“Rajoy y las pensiones menguantes”

El sistema público de Pensiones constituye la pieza más importante de nuestro Estado de Bienestar como plasmación de una acción solidaria y redistributiva que persigue como objetivo la cohesión social. Sin embargo, desde 2012, la política aplicada por el Gobierno del PP amenaza seriamente las pensiones en un triple sentido:

1) Amenaza para la sostenibilidad financiera. La Seguridad Social sufre un importante desequilibrio entre ingresos y gastos como consecuencia de la intensísima reducción del número de cotizantes entre 2008 y 2013, y la consiguiente caída de los ingresos, que además se ha visto agravada por otras medidas adoptadas por el PP como la exclusión de una parte del salario de la cotización, congelación del SMI -Salario Mínimo Interprofesional- y cambios laborales que han favorecido la devaluación salarial.

Tal circunstancia ha llevado al Gobierno a recurrir al Fondo de Reserva, cuyo volumen se ha reducido desde los 69.000 millones existentes con el Gobierno de Zapatero a sólo ya 8.095 millones.
2) Modificaciones legislativas. Rajoy y el PP modificaron en 2013 la legislación con la Ley 23/2013, cuyos dos principales cambios son el nuevo mecanismo de revalorización de las pensiones, que se desvincula de la garantía del poder adquisitivo y condena a los pensionistas a un progresivo empobrecimiento, que se ha visto agravado por la incidencia del copago farmacéutico de los mismos, y la introducción de un factor de sostenibilidad, a partir de 2019, del que resultarán pensiones menguantes en función de la evolución –previsiblemente al alza– de la esperanza de vida.
3) El desprecio por el diálogo. Resulta particularmente grave que la actuación del Gobierno del PP en esta materia haya estado marcada por la unilateralidad: los cambios estructurales introducidos por la Ley 23/2013 se han impuesto a pesar del rechazo frontal de todos los grupos políticos de la oposición y de los sindicatos.

Pero además, se ha producido la quiebra de un doble cauce de diálogo: el Pacto de Toledo, foro parlamentario que ha servido de cauce para abordar las reformas necesarias en materia de pensiones desde 1995 hasta la segunda renovación del pacto en 2011 y que representa la expresión de un consenso básico en la defensa del sistema público de pensiones; y el acuerdo social, que incrementa la legitimidad de las medidas que se han acordado para reforzar la sostenibilidad del sistema de pensiones.

Todas estas medidas, en aras de una supuesta sostenibilidad del sistema, esconde claramente una voluntad intencionada de promover los Fondos de Pensiones Privados, favoreciendo una vez más al sector de la banca. Esta estrategia ha quedado más a las claras si cabe con la transformación en apenas unas semanas del “no hay dinero para aumentar a las pensiones” a aumentarlas un 1’6% para contentar a los nacionalistas vascos en su aprobación de los presupuestos, lo que demuestra que era posible pero no había voluntad por parte del gobierno.


Ésta medida ha vuelto a cabrear a millones de pensionistas cansados de recibir año tras años cartas en sus casas para anunciarles subidas de unos pocos céntimos en sus pensiones. Estos pensionistas ya no creen a este Gobierno de Rajoy, que otra vez los vuelve a engañar y no van a parar en su movilización hasta conseguir la derogación del supuesto “factor de sostenibilidad” para volver a recuperar la actualización de sus pensiones conforme al IPC para frenar la pérdida de valor adquisitivo de los últimos años. Ahí a los socialistas, como siempre, nos van a volver a encontrar a su lado. Y es que con orgullo podemos decir que las pensiones en nuestro país solo han crecido con gobiernos socialistas.
Fernando D. Portillo Esteve Secretario General PSOE-Petrer

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